Fujifilm lleva años perfeccionando un truco de magia que pocos logran en tecnología de consumo: hacer que lo digital se sienta análogo y que lo análogo conviva sin fricción con Instagram.
Si la Instax Mini Evo original ya era el “niño bonito” de esta filosofía, la nueva Instax Mini Evo Cinema llega para subir la apuesta -y considerablemente el precio- con una propuesta que apunta directo al corazón de los cinéfilos y los creadores de contenido nostálgicos.
De entrada, el concepto es fascinante. La marca japonesa ha tomado el chasis de su cámara híbrida más popular y le ha inyectado un alma de viajero del tiempo.
El dial de las décadas

Lo que más llama la atención de este modelo es su nuevo “Eras Dial” (una especie de rueda del tiempo).
Si en la versión estándar jugábamos con filtros de colores, aquí Fujifilm nos invita a un recorrido histórico. Con 10 filtros preestablecidos que emulan la estética cinematográfica de distintas décadas, partiendo desde el grano y el contraste de los años 30 hasta la nitidez sobresaturada de los años 2020.
Es un guiño brillante: girar un dial físico y pasar de un look tipo cine mudo a uno de blockbuster moderno es el tipo de experiencia táctil que se agradece.
Además, el anillo del objetivo permite ajustar la intensidad de estos efectos, dándole ese control manual que te hace sentir -aunque sea por un rato- como una suerte de director de fotografía.
Más que una foto: cine de bolsillo

Pero el apellido “Cinema” no es solo por los filtros. Esta cámara es un dispositivo 3 en 1: funciona como cámara instantánea, impresora para tu smartphone y, la novedad, cámara de vlogs.
Permite grabar clips cortos de hasta 15 segundos. Aquí es donde la mezcla análogo-digital se pone interesante: puedes imprimir un fotograma de ese video en una película Instax Mini tradicional, y la foto sale con un código QR impreso.
Al escanearlo con el celular, te lleva al video completo. Es el puente perfecto entre regalar un recuerdo físico y mantener la inmediatez del video digital.
Diseño y el factor precio

Instax Mini Evo Cinema de Fujifilm sigue manteniendo ese diseño retro que enamora, ahora con detalles que evocan a las cámaras de 8mm y un grip vertical pensado para la grabación.
Sigue teniendo esa palanca de arrastre para “imprimir” que es, sinceramente, adictiva.
Sin embargo, hay un “pero” los suficientemente grande para arquear las cejas: el precio.
Con un valor de lanzamiento que ronda los $410 USD (unos $380.000 – $400.000 pesos chilenos al cambio, sin contar impuestos), entra de lleno en territorio premium.
Ya no es el gadget simpático para llevar a una fiesta, sino toda una inversión.
¿Vale la pena? Si buscas puramente calidad de imagen técnica, por ese precio hay mejores opciones digitales. Pero la Instax Mini Evo Cinema no compite ahí. Compite en el terreno de la emoción, del objeto de diseño y de la experiencia creativa.
Es para quien quiere “jugar” con el tiempo y tener la satisfacción física de ver la foto salir de la cámara, pero con la seguridad del respaldo digital. Es un capricho caro, sí. Pero uno con mucho estilo.
