En Jordania, el panorama para las nuevas generaciones presenta un desafío estructural: el desempleo juvenil supera el 40%, según datos de las Naciones Unidas.
En un mercado global cada vez más digitalizado, la falta de acceso a herramientas tecnológicas se convierte en una barrera insalvable para miles de jóvenes.
Sin embargo, para Rahaf Abu Mayyaleh, esta brecha no es un destino, sino un llamado a la acción.
Como miembro de Generation17 -la alianza entre Samsung y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)-, la educadora está democratizando el acceso a la tecnología bajo una premisa clara: una sola oportunidad puede cambiar una vida.
De un curso de robótica a una fundación global

La historia de Rahaf dio un giro cuando era adolescente.
Un curso de programación le abrió las puertas a un mundo que antes parecía reservado para quienes tenían recursos. “Esa experiencia fue un punto de inflexión”, recuerda.
En 2017, con solo 15 años, comenzó a enseñar habilidades digitales a sus pares.
Lo que empezó como un proyecto entre amigos evolucionó en 2023 hacia IBTKRGO (“Innovate and Go”), una organización que ya ha capacitado a más de 750 jóvenes en Jordania, incluyendo comunidades de refugiados.
Educación con sello sostenible
El modelo de Rahaf no solo se enfoca en el código, sino también en la sostenibilidad y la práctica tangible:
- Kits reciclables: utiliza empaques ecológicos y componentes electrónicos reutilizables.
- Aprendizaje práctico: los estudiantes utilizan micro:bits (dispositivos programables) para construir desde robots sencillos hasta instrumentos musicales.
- Enfoque en el mercado: la formación apunta directamente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de educación de calidad y trabajo decente.
“Les estamos brindando una educación digital de calidad, lo cual es muy importante para el mercado laboral de hoy y de mañana”, afirma Abu Mayyaleh.
El rol de la tecnología Galaxy

Para Rahaf, la tecnología es tanto el fin como el medio.
A través de dispositivos Samsung Galaxy, la líder coordina talleres en toda la región, gestiona su red de voluntarios y documenta el impacto social de su labor para inspirar a otros jóvenes a través de plataformas digitales.
Con 23 años, su ambición no se detiene en las fronteras jordanas.
El próximo paso para IBTKRGO es convertirse en una plataforma global que alcance a todo el Medio Oriente.
“Mi sueño es demostrar que cuando los jóvenes creen en sí mismos, se convierten en los próximos agentes de cambio”, concluye.
