Era la crónica de una monetización anunciada. Tras años operando con un modelo sostenido por inversores multimillonarios y suscripciones premium, OpenAI ha confirmado lo inevitable: la publicidad llegará a ChatGPT.
Según anunció en X, la compañía de inteligencia artificial iniciará esta semana una fase de pruebas limitada para introducir anuncios en la interfaz de su popular chatbot.
La medida, por ahora, tiene un alcance quirúrgico, pero marca un punto de inflexión en la historia de la plataforma que desató la fiebre de la IA generativa.
¿A quién afectará esta medida?
La decisión tiene un objetivo claro: el tier gratuito.
OpenAI ha sido enfática en aclarar que los suscriptores de pago (ChatGPT Plus, Team y Enterprise) seguirán disfrutando de una experiencia libre de publicidad.
La prueba inicial se desplegará para un grupo selecto de usuarios de la versión gratuita en Estados Unidos, con planes de expansión que dependerán, lógicamente, de la reacción de la comunidad y la efectividad de los anuncios.
El fin de la “burbuja” de la IA gratis
Durante mucho tiempo, Sam Altman, CEO de OpenAI, expresó su disgusto por los modelos de negocio basados en publicidad, sugiriendo que distorsionan el producto.
Sin embargo, la realidad de los costos computacionales se ha impuesto. Ejecutar modelos de lenguaje masivos (LLM) requiere una infraestructura de servidores y energía astronómicamente cara.
Este movimiento alinea a OpenAI con el modelo clásico de Google: ofrecer un servicio de búsqueda y asistencia “gratis” a cambio de la atención del usuario.
¿Cómo serán los anuncios?
No esperes (todavía) ventanas emergentes molestas. La integración promete ser contextual.
Si le preguntas a ChatGPT sobre “mejores zapatillas para correr”, es probable que la IA sugiera marcas específicas o tiendas, claramente etiquetadas como contenido patrocinado.
Es una evolución natural para una herramienta que muchos usuarios ya utilizan como reemplazo del buscador tradicional.
Por ahora, es solo una prueba. Pero en el mundo de la tecnología de consumo, las pruebas de publicidad rara vez se revierten; simplemente se perfeccionan.
