Desde su lanzamiento, ChatGPT no solo ha transformado la forma en que buscamos información o escribimos código, sino que también está dejando una huella indeleble en el lenguaje mismo.
Un análisis creciente de textos académicos, correos corporativos y artículos en la web ha revelado un fenómeno curioso: ciertas palabras, antes consideradas formales o de uso esporádico, han explotado en popularidad, convirtiéndose en las “marcas de agua” invisibles de la Inteligencia Artificial (IA).
El auge de “tapestry”, “delve” y “realm”

Si has notado que últimamente todo el mundo parece querer “ahondar” (delve) en un tema, explorar un “rico tapiz” (rich tapestry) de opciones o navegar por el “reino” (realm) de las posibilidades, no estás imaginando cosas.
Varios estudios recientes han detectado picos estadísticos anómalos en el uso de estos términos coincidiendo exactamente con la adopción masiva de modelos de lenguaje grande (LLMs).
El caso más emblemático es el verbo “delve” (ahondar/indagar). Un análisis de PubMed, la base de datos de literatura biomédica, mostró que la frecuencia de esta palabra en los resúmenes científicos (abstracts) aumentó drásticamente entre 2023 y 2024.
Antes de ChatGPT, “delve” aparecía con una frecuencia estable; tras su lanzamiento, su uso se disparó, sugiriendo que una porción significativa de investigadores está utilizando la IA para redactar o pulir sus textos.
Otras palabras que han visto un renacimiento artificial incluyen:
- Tapestry (tapiz, usado metafóricamente)
- Underscore (subrayar/enfatizar)
- Leverage (aprovechar/apalancar)
- Intricate (intrincado)
- Testament (testimonio/prueba de)
- Dynamic (dinámico)
¿Por qué la IA elige estas palabras?

La razón por la que ChatGPT y otros modelos (como Claude o Gemini) favorecen este vocabulario no es una preferencia estilística consciente, sino estadística.
Estos modelos se entrenan con inmensas cantidades de texto de Internet, libros y artículos académicos.
Durante su proceso de aprendizaje por refuerzo humano (RLHF), los modelos son “premiados” por sonar útiles, autoritarios y formales.
Palabras como tapestry o underscores suelen aparecer en textos que los humanos califican como “de alta calidad” o “intelectuales”.
En consecuencia, la IA tiende a adoptar un tono de “consultor experto” o “académico genérico”, abusando de conectores lógicos (moreover, furthermore) y adjetivos grandilocuentes (pivotal, crucial) para asegurar que su respuesta suene competente.
El resultado es un estilo de escritura homogéneo, pulido pero a menudo carente de la textura y la irregularidad de la voz humana natural.
La homogeneización del lenguaje
El impacto de este fenómeno va más allá de la simple repetición.
Los lingüistas y analistas de datos advierten sobre una posible homogeneización del lenguaje escrito.
A medida que más personas utilizan la IA para redactar correos, ensayos y artículos, corremos el riesgo de perder la diversidad de estilos personales y dialectos regionales en favor de un “inglés de IA” (y por extensión, un “español de IA”) estandarizado.
Este “acento sintético” se caracteriza no solo por palabras específicas, sino por una estructura predecible:
- Una introducción que valida la pregunta del usuario.
- Párrafos de cuerpo perfectamente equilibrados con conectores de transición.
- Una conclusión que a menudo comienza con “En resumen” o “En conclusión” y termina con una nota moralizante o equilibrada.
Cómo detectar y evitar el “estilo GPT”
Para escritores, periodistas y estudiantes, ser conscientes de estas muletillas es vital para mantener una voz auténtica.
Si un texto abusa de términos como “es importante notar que” (it is important to note that) o describe todo como un “paisaje en constante evolución” (ever-evolving landscape), es probable que haya sido tocado por un algoritmo.
La recomendación actual para quienes usan estas herramientas es tratar el resultado de la IA como un borrador sucio, no como una versión final.
Editar agresivamente, eliminar los adjetivos superfluos y sustituir las “palabras de moda” de la IA por un lenguaje más directo y humano es la única forma de evitar que nuestra escritura se convierta en parte del mismo “tapiz” uniforme.
