En medio de las vacaciones, vas manejando por la Carretera Austral o atravesando el litoral central por la bella ruta E-30-F. El paisaje es increíble, de esos que piden a gritos una toma aérea cinematográfica. Normalmente, tendrías que buscar una berma segura, detener el auto, sacar el estuche, montar las hélices, calibrar el dron y volar. Para cuando termines, la “golden hour” ya se fue o la idea de grabar se desvaneció.
Bueno, las compañías BYD y DJI acaban de solucionar ese problema de “primer mundo” con una pieza de ingeniería que parece sacada de una película de espionaje táctico, pero que es muy real.
Se trata de una integración profunda entre el fabricante de autos eléctricos y el rey de los drones, bautizada en China como sistema “Lingyuan”. No es simplemente un dron guardado en la guantera; es un hangar completamente automatizado montado en el techo del vehículo.
¿Cómo funciona el sistema “Lingyuan”?

Lo que han logrado aquí es fascinante desde el punto de vista del hardware. El sistema es una caja aerodinámica en el techo que funciona como base de operaciones.
- Despegue en movimiento: no necesitas parar. El sistema permite que el dron (una versión modificada de la serie Mavic o Air de DJI) despegue con el auto andando a velocidades de hasta 25 km/h.
- Modo “sombra”: una vez en el aire, el dron se engancha al auto mediante software y puede seguirlo automáticamente a velocidades de hasta 54 km/h. Es, literalmente, un camarógrafo personal que te persigue.
- Aterrizaje y recarga: cuando terminas la toma, le das la orden de volver (“Return to Home”) y el dron aterriza solo en su caja, donde un brazo robótico le cambia la batería o la recarga (del 20% al 80% en unos 30 minutos) para estar listo para la siguiente escena.
¿Más que un juguete caro?

Aunque el precio del sistema ronda los 2.200 dólares (unos $2 millones CLP al cambio), la gracia no está solo en el gadget, sino en el software.
Todo se controla desde la pantalla gigante del sistema de infoentretenimiento del auto, el modelo Tang L Explorer de BYD (disponible en Chile por otros $71 millones CLP).
Con un toque puedes activar modos predefinidos. ¿Quieres una toma cenital, un “órbita” alrededor del auto o un “seguimiento lateral” dramático? La IA se encarga del encuadre y el vuelo, mientras tú te preocupas de no salirte del camino, aunque el BYD Tang L es un SUV eléctrico de lujo que destaca por su impresionante tecnología, incluyendo conducción autónoma avanzada con LiDAR y un rendimiento potente de hasta 810 kW / 1102 CV en versión AWD.
¿Cuándo lo veremos en Chile?
Por ahora, esta maravilla es una exclusiva del mercado chino para los modelos de gama alta de BYD.
Pero conociendo la agresiva estrategia de la marca en Chile -donde ya han traído gran parte de su portafolio eléctrico-, no sería raro que en el mediano plazo veamos esta tecnología como un opcional de lujo en sus nuevos lanzamientos SUV.
