OpenAI va por más: según su CFO, no basta solo con tu atención ni la publicidad

Mientras todo el mundo está obsesionado con cuándo y cómo OpenAI va a llenarnos de anuncios en ChatGPT para justificar sus valoraciones astronómicas, su directora financiera, Sarah Friar, está jugando ajedrez en otro tablero.

OpenAI va por más: según su CFO, no basta solo con tu atención ni la publicidad

En Davos, lejos del ruido de los chatbots de consumo, Sarah Friar, CFO de OpenAI soltó una bomba durante un panel con Jessica Lessin (The Information).

La estrategia no es solo vender suscripciones o publicidad; la nueva mina de oro se llama “compartir valor”.

¿Qué significa esto realmente?

Imagina el escenario: una farmacéutica utiliza los modelos ultra-avanzados de OpenAI para descubrir un fármaco revolucionario.

Bajo el modelo actual, la farmacéutica paga por el uso de la API y se queda con las ganancias del medicamento.

Bajo el modelo que Friar está cocinando, OpenAI diría: “Un momento, nosotros te dimos la inteligencia para encontrar esa molécula. Queremos una licencia y un porcentaje de las ganancias”.

Básicamente, lo que OpenAI ha anunciado en el Foro Económico Mundial es que quiere dejar de ser solo el proveedor de la herramienta para convertirse en socio intelectual de los descubrimientos a partir de ella.

El salto a la “Bio-IA”

No es que Friar esté improvisando. La firma de Sam Altman ya está moviendo fichas:

  • Conversaciones activas: ya están hablando con empresas como Revvity (diagnósticos) para licenciar datos y entrenar modelos.
  • Capacidad de cómputo: sus modelos no solo escriben poemas; están empezando a “entender” biología y química a un nivel que les permite proponer hipótesis y métodos de prueba.
  • Conexión de puntos: lo que hace únicos a estos LLMs (o grandes modelos de lenguaje) es su capacidad para conectar conceptos de campos dispares -desde fusión nuclear hasta patógenos- que un humano podría pasar por alto.

Sin embargo, hay un pero gigante. Las farmacéuticas llevan años usando IA (miren a empresas como Recursion) y, aunque hay promesas de grandes recompensas, los éxitos tangibles y comercializables todavía son escasos. 

OpenAI entra a un terreno donde la biología suele ser más complicada que el código.

Y hay otro problema: no están solos en la carrera

Ojo, que OpenAI no es el único tiburón en el estanque.

  • Google DeepMind e Isomorphic Labs: llevan la delantera técnica en biología computacional.
  • Anthropic: también está merodeando a las startups de biotecnología.
  • Todos quieren lo mismo: licencias de datos y colaboraciones donde la IA no sea un costo operativo, sino un generador de regalías.

Más allá de la medicina: finanzas y energía

Friar no se detuvo en los fármacos. En un post reciente en el blog de OpenAI, dijo que este modelo de “precios basados en resultados” podría aplicarse a la energía y al sector financiero.

Si la IA ayuda a un banco a optimizar una operación millonaria o a una energética a mejorar su red, OpenAI también quiere su parte del pastel.

La lectura entre líneas

Suena fantástico sobre el papel: ingresos pasivos por propiedad intelectual que podrían superar cualquier ganancia por publicidad.

Pero aquí está la gran duda: ¿Es esta una estrategia viable a corto plazo o un discurso brillante para cautivar a los inversores antes de la próxima ronda de financiación?

Los científicos están entusiasmados, sí, pero los modelos todavía alucinan y cometen errores.

La visión de Sarah Friar es clara: OpenAI quiere ser el cerebro detrás del progreso mundial y cobrar acorde a ello.

Pero la pregunta del millón es si seguirán hablando de “compartir valor” una vez que aseguren las decenas de miles de millones de dólares que están buscando levantar ahora mismo.

Por ahora, la señal es clara: OpenAI no quiere solo tu atención; quiere ser dueño de una parte de tu éxito.


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