Se acabó el misterio. Tras meses de rumores, filtraciones desde las fábricas de Corea y ese primer vistazo que nos dejó a todos con el cuello estirado en el último CES, Samsung finalmente puso los números sobre la mesa.
El Galaxy Z TriFold, ese dispositivo que parece sacado de una película de ciencia ficción de finales de los noventa, ya es una realidad comercial inminente.
Pero preparen la billetera, porque la innovación tiene un costo que muerde.
Un salto de US$ 2.899

La noticia, confirmada por Bloomberg, sitúa al primer plegable triple de la firma en un escalón que pocos pueden subir: 2.899 dólares en el mercado estadounidense.
Si lo pasamos a moneda local, y sumando los impuestos de rigor, estamos hablando de un equipo que coquetea peligrosamente con los tres millones de pesos chilenos.
Es, sin discusión, uno de los teléfonos inteligentes más caros de la historia moderna para el consumidor masivo.
Para ponerlo en perspectiva, con lo que cuesta un TriFold podrías comprarte un Galaxy S25 Ultra y todavía te sobraría para un viaje decente.
Pero aquí viene lo interesante, porque no estamos comprando “un teléfono”; estamos pagando por ser los primeros en doblar el cristal en tres.
El despliegue de la “bestia”

¿Qué recibes por ese precio de auto usado? Ingeniería de punta.
El dispositivo se lanza oficialmente este 30 de enero en el mercado norteamericano.
- La pantalla: cuando está cerrado, parece un teléfono convencional de 6,5 pulgadas. Pero al desplegar sus dos bisagras de titanio, se transforma en una tableta de 10 pulgadas. Es, básicamente, llevar un iPad Pro en el bolsillo del pantalón (aunque uno bastante grueso).
- Poder interno: viene con el motor de la casa, el Snapdragon 8 Elite, 16 GB de RAM y 512 GB de almacenamiento.
- La cámara: no escatimaron. El sensor principal es de 200 megapíxeles, el mismo que hoy corona la fotografía móvil de la marca coreana.
¿Vale la pena la inversión?
A primera vista, el TriFold es una declaración de principios. Samsung quiere demostrarle a Apple -que sigue mirando los plegables desde la vereda del frente- quién manda en la mesa de diseño.
Sin embargo, el grosor de 12.9 mm cuando está plegado y su peso de más de 300 gramos nos recuerdan que la portabilidad absoluta todavía es un desafío técnico.
Es un equipo para el “early adopter” extremo, para el ejecutivo que necesita productividad real en un avión o para el fanático de la tecnología que simplemente quiere tener el futuro entre las manos antes que nadie.
El 30 de enero veremos si el mercado está listo para un teléfono de tres mil dólares o si el TriFold quedará como una joya de museo para unos pocos elegidos.
