ChatGPT busca facturar como en la NFL: OpenAI quiere precios de Super Bowl mientras oculta sus métricas

El chatbot más famoso de inteligencia artificial ahora tendrá avisos, y son bastante caros. Para el usuario común, esto significa un cambio en la interfaz que conocíamos. Esta es su estrategia.

ChatGPT busca facturar como en la NFL: OpenAI quiere precios de Super Bowl mientras oculta sus métricas

Hubo un tiempo en que Sam Altman juraba que el modelo de suscripciones sería el único motor de OpenAI.

Pero los servidores no se pagan solos y el entrenamiento de modelos de lenguaje escala a costos que incluso para un gigante de Silicon Valley empiezan a ser difíciles de digerir.

La solución era previsible, aunque no por eso menos ambiciosa: la publicidad llega a ChatGPT, y no lo hace pidiendo permiso.

Según un reciente reporte de The Information, la compañía detrás del chatbot más popular del mundo ya está tocando las puertas de las grandes agencias con una propuesta que ha levantado más de una ceja en la industria.

OpenAI no quiere ser un banner más en el montón; quiere precios de Super Bowl.

Tarifas de élite, datos de principiante

La estrategia es agresiva. OpenAI está apuntando a un costo por cada mil impresiones (CPM) que ronda los 60 dólares.

Para que se hagan una idea: es una cifra que compite directamente con los espacios publicitarios en transmisiones en vivo de la NFL y que triplica lo que aplicaciones como las de Meta (Instagram o Facebook) suelen cobrar por impactos similares.

Sin embargo, hay una trampa que tiene a los anunciantes en estado de alerta.

A diferencia de Google o la propia Meta, que ofrecen un desglose casi quirúrgico de quién vio el anuncio y qué hizo después de clickearlo, OpenAI está siendo sumamente mezquina con la información.

“A los primeros anunciantes se les ha dicho que solo recibirán métricas básicas: visualizaciones totales y clics”, señala el reporte.

“Nada de saber qué preguntó exactamente el usuario o si esa publicidad terminó en una compra real”, agrega.

Es una jugada de “tómalo o déjalo”. 

OpenAI apuesta a que el contexto -el hecho de que alguien esté conversando con una IA sobre, digamos, zapatillas de running- es tan valioso por sí mismo que las marcas pagarán una prima solo por estar ahí, justo al pie de la respuesta, aunque no sepan exactamente qué pasó después.

El fin de la era “limpia”

Para el usuario común, esto significa un cambio en la interfaz que conocíamos.

Si bien los planes de pago como ChatGPT Plus o Enterprise se mantendrán (por ahora) libres de anuncios, los usuarios de la versión gratuita y del nuevo plan intermedio llamado “Go” empezarán a ver productos patrocinados.

La promesa de la compañía es mantener la “independencia de la respuesta”. 

Es decir, si le preguntas por el mejor café de Santiago, la IA no debería recomendarte una marca específica porque esta pagó, sino que el anuncio aparecerá como un recuadro separado al final del texto.

Una línea delgada que OpenAI tendrá que cuidar si no quiere hipotecar la confianza que ha construido.

En el fondo, lo que estamos viendo es la transformación final de ChatGPT: de ser un experimento de laboratorio que sorprendió al mundo, a convertirse en una máquina de hacer dinero que, para sobrevivir, ha tenido que recurrir al modelo más viejo de Internet.


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